martes, 19 de febrero de 2013

Adhesiones que llegan al mail


Lamentablemente no estuve por que me enteré demasiado tarde de la convocatoria. Me solidarizo con los que sí estuvieron y comparto totalmente lo expresado por Ivonne Trías. Cuenten conmigo.

Carlos Gonzalez
----------------------------------------------------------------------------

Yo también estuve. Pero confieso que no estuve allí por justicia, sino por verdad y memoria. El boicot brutal e impune de la SCJ y sus cómplices poderosos al trabajo de la jueza Mota, me llena de indignación y de tristeza. En su libro TIEMPO PASADO, escribe Beatriz Sarlo: “La idea del ‘nunca más’ se sostiene en que sabemos a qué nos referimos cuando deseamos que eso no se repita.” ¿El presidente y su ministro de Defensa no quieren “viejitos en cana”, prefieren olvidar y hacer buenas migas con la cúpula militar? Me parece un disparate increíble, aunque reconozco que están en su derecho. Pero no en mi nombre por favor, ni siquiera en nombre de la enorme mayoría que los votó. Y confieso también que votaría con las dos manos cualquier propuesta destinada a esclarecer quiénes, cuándo y cómo secuestraron, torturaron, vejaron y asesinaron opositores a la dictadura, a cambio del compromiso de no meter presos a los confesos. Es lo que hizo Mandela, y me sigue pareciendo la alternativa más sabia.

 François Graña

 -----------------------------------------------------------------------------

Estuve en la SCJ, el 15 de febrero de 2013, de 10.30 hasta 14 hs. porque a la Jueza Mariana Mota se la trasladaba, sin explicaciones, dejándola afuera de lo que ha venido investigando y concretando sobre Derechos Humanos. Quiero saber el por qué. Porque este hecho indignante no puede estar rodeado de silencio. Porque es una amenaza grave hacia quienes trabajan con seriedad en el cumplimiento de la ley, en hacer justicia. No puede seguir sucediendo. Porque no quiero que la trasladen y quiero que continúe con sus investigaciones. Porque hace tiempo que la Jueza Mariana Mota sufre presiones, no precisamente de quienes estuvimos el 15 de febrero en la S.Corte reclamando un ¿POR QUÉ? Entonces sí asumo, estuve ese día en la SCJ.

Elsa Duhagon 

-------------------------------------------------------------------------------
 Yo estuve y lo ratifico.
 olga
 -------------------------------------------------------------------------------

No estuve físicamente pero sí con el corazón, por lo tanto corresponde que me cuenten

 Gabriel Moragues C.I. 1.323.694-5
 -------------------------------------------------------------------------------

2 comentarios:

Adriana Codevila dijo...

Lamentablemente no estuve pero cuenten conmigo que estare alli apoyando tan injusto traslado....

José Luis Perera dijo...

La primera razón por la que concurrí ese día, es seguramente la indignación. Indignación que es producto de lo arbitrario y hasta prepotente del traslado de la jueza Mota; aún admitiendo su legalidad. Creo que en principio esa es la reacción natural y lógica de un montón de gente, que siente, ante arbitrariedades como esa, indignación, dolor y decepción.
Y la indignación, en este caso, no es producto de un hecho sorpresivo. Es producto de un conocimiento de lo que está en juego, y de la participación y el seguimiento a lo largo de muchos años de lo que es la lucha por los derechos humanos y el reclamo de justicia por los crímenes cometidos por la sangrienta dictadura que asoló nuestro país.
No es una indignación sorpresiva, si uno se decepcionó hasta el llanto cuando se votó la ley de impunidad, cuando uno trabajó denodadamente para recolectar las firmas para que hubiera referéndum contra esa ley, cuando militó activamente por el voto verde y se volvió a decepcionar, cuando trabajó nuevamente para que hubiera un plebiscito para anular la ley en 2009 y luego por la papeleta rosada y sufrió una nueva decepción. Cuando se decepcionó y se indignó nuevamente al ver que una ley de anulación fracasaba por la traición de un diputado, pero traición conseguida por el presidente y el vicepresidente que concurrieron al Parlamento a pedirles a los legisladores de su partido que no la votaran.
Lo que quiero decir, es que uno puede indignarse aún cuando en el hecho no haya sorpresa. Seguramente me indignaré nuevamente en muy poco tiempo la Corte declare inconstitucional la ley interpretativa de la ley de impunidad. Y si hay una manifestación ante la SCJ allí estaré, indignado.